Ya, ya sé que parece un tópico, y además es cursi. Lo sé. Pero así es. Ayer hice algo que, aunque me encantó, hace que no me sienta precisamente orgullosa de mi misma.

Ayer volví al pasado. Un viaje en el tiempo corto e intenso. Fruto de muchos años (tantos como 10!) de desarlo todos los días. Fue premeditado, llevábamos varios meses mareando la perdiz desde que, nunca sabré muy bien si por casualidad o por qué oculta razón del destino, nos pusimos de nuevo en contacto a través del messenger (!). Pero también fue inesperado, porque acudí a ese encuentro con la firme intención de no hacerlo. Y sin embargo pasó. Y fue exactamente como deseábamos (los dos) y fue como hace 10 años. Con la pasión y la fuerza de entonces. Sólo que hoy no es ayer. Eso está claro. Y hoy los dos tenemos dos vidas distintas, seguimos caminos diferentes y eso fue decisión suya (que yo acepté) y eso hace que no pueda soportar ese peso en mi conciencia. Así que voy a asumir lo que ha pasado, cerrar los ojos, respirar hondo y seguir adelante.

Esto no va a hacer que me sienta mejor, pero por lo menos liberaré un poco el peso que me arrastra desde ayer.